domingo, 5 de diciembre de 2010

De héroe, heroína.

Los sábados se funden sin control con las borracheras, los cigarrillos mal apagados que se difurcan en cada uno de nuestros pulmones; con tantas drogas duras y blandas que nos metemos para apartarnos un poco de la realidad. Con cada baile, cada canción y cada grado bajo cero que soportamos con la mejor de nuestras caras. Con todo ese maquillaje que nos echamos, ocultando defectos y haciendo parecer quien no somos. Sombras, y cuanta razón, que oscuro está todo. Cada beso que damos, que va a pares; cada persona que conocemos y repelemos a la vez son, no más, que otro ritual cualquiera de cada sábado. Líos, rollos y medios rollos. El cariño lo regala quien no lo necesita, y lo recibe el que menos se lo merece. Primeras borracheras, primeros desengaños y primeras intoxicaciones etílicas. Chicos que presumen de vomitar, y otros más sensatos que se limitan a no contarlo. Un chupito detrás de otro, que no hace daño. Un cubata sin hielo para que suba más y un héroe para salvarme, para darme un paseo por todas esas sombras y llevarme a un mundo nuevo. Un héroe, por no citarlos todos. Uno más de la lista, que se adueña de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario