jueves, 21 de octubre de 2010
Inecesariamente necesario
Me escondo detrás de unas letras, seguramente porque nunca se me dió demasiado bien hablar. Unas letras que lo pueden decir todo...O nada. Letras, simples dibujos. Dibujos que cuentan toda mi vida. Mi vida, que es más tuya que mía, pero que al fin y al cabo, me pertenece. Y mi vida es mía, al igual que mis pensamientos, aunque giren alrededor de ti. O mis piernas, aunque se muevan para que tú las mires. O mis manos, que existen solo para tocarte. O mis labios... que solo se rinden a tí, aunque no te lo pueda decir. Y aunque mi boca sola exista por tí, jamás se me dio bien hablar. Tengo miedo a mentirte, a quedarme corta, a que se me acaben los adjetivos de mi pequeño vocabulario. Tengo miedo a que te duela, y luego me duela más. Tengo miedo al dolor, pero no a llorar. Porque cada lágrima será mía y tuya; y volveremos a compartir. Incluso eso, una lágrima. Algo que lleva dentro un millón de sentimientos, algo que no se puede tener en la palma de la mano... Porque cuando intentas agarrarla, se rompe. Al igual que los sueños, al igual que tú. No te tengo, ni te tendré. Eres tuyo, todo tuyo. Y yo soy mía, toda mía, y un poco tuya.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
