sábado, 8 de enero de 2011
Me expandí en cuanto a necesidades
Perdió el autobús con destino a la felicidad. Perdió tantas cosas, y encontró tantas otras... Perdió amigos, perdió amor, perdió vida, perdió ilusiones, perdió sentimientos y encontró otros...También ganó soledad a toneladas, ganó nuevas metas, ganó nuevas melodías y nuevos tonos sepia. Ganó experiencia, y ganó malos recuerdos. Unas medias naranjas no tienen porque encajar, por eso en las tiendas se venden distintas tallas. Con el tiempo todo se gasta, el tiempo es el responsable. Con el tiempo se necesitan cosas nuevas, pero no por ello, dejas de necesitar las viejas. En el fondo, el tiempo es el malo de esta historia; aunque los hay que dicen que el tiempo lo cura todo pero... ¿Qué pasa cuando el tiempo es la enfermedad? Te presiona, te aprisiona y te destruye. Te hace pedacitos y te rompe órganos vitales. ¿Qué más pedirle? Un buen ron. Una buena copa de whisky o un vodka de marca Hacendado de esos que valen 4 euros, porque con lo caros que están los sentimientos, me vas a tener que prestar suelto para dejar propina al camarero.
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