
Somos unos idiotas. Solo somos felices cuando estamos jodidos. Lo tenemos todo, y nos limitamos a ver lo que hay detrás de todo eso, detrás de toda esa felicidad. Lo perdemos, y lloramos y gritamos como cuando le quitan un juguete a un niño. Porque quizás no sea más que eso, un estúpido juego, que aburrida sería la vida sin problemas, sin líos, sin manías... ¿Y cuando no tenemos nada? Cuando no tenemos nada, lo que más nos jode en el mundo es perder la tranquilidad que sí teníamos.

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