miércoles, 9 de febrero de 2011

Stop

La primera vez en su vida que hiperventilaba, y, joder, que bien sentaba. No le había sentado tan bien la causa, se le había roto el mundo, su eje de rotación se había echo pedazos y ahora, ¿a quién iba a querer? Quién le iba a recordar que la quería, quién le daría los besos cuando menos se lo esperaba, quién le dejaría meter las manos en su chaqueta cuando él mismo tiritaba de frío, quién le iba a regalar sonrisas y emociones, quién le iba a dar clases de conducir, quién iba a crear su propio reino a su medida, quién le recordaría cada día que alguien la quería, que era importante, que sentían lo mismo.... A quién se le iban a dormir las piernas porque ella se sentaba encima, quién la acercaría a casa cuando llovía para que no se resfriara y quién tendría un resfriado al día siguiente por prestarle su chaqueta... Quién iba a pasarle la bolsa de plástico para devolver la respiración a su ritmo habitual, quién le devolvería el ritmo, quién cambiaría el compás a su gusto y crearía nuevos acordes en la breve función de su vida. Quién daría la vida por ella si hiciese falta... Y por quién la daría ella ahora. Pero se dio cuenta de que estaba planteándose mal la pregunta.... Y cambió de formas verbales preguntándose a quién querría él ahora, a quién le daría esos besos, por quién moriría y por quién viviría ahora... Y encontró la respuesta y no le dolió. Lo único que la sacó de sus casillas fue que le costara tan poco olvidarse de todo eso que tanto le gustaba, y que fuera capaz de cambiar el nombre de cada uno de los besos, cada una de las miradas, y cada uno de los sentimientos...

2 comentarios:

  1. Pues ha hecho bien en cambiar los tiempso verbales, eso funciona :)

    ResponderEliminar
  2. Si no le dolió que deje de sentirse mal por saber olvidar a tiempo... no lo podía haber hecho mejor.
    ¡Y que disfrute de la hiperventilación! ;)

    ResponderEliminar