domingo, 27 de febrero de 2011

El azar, quizás.

La que aguanta que le mandes mensajes hablándole de la nueva a las 2 de la madrugada.
La que se calla cuando le cuentas que le fuiste infiel a la nueva.
La que aguanta que la juzgues a ella misma agachando la cabeza.
La que te da consejos contradiciendo sus propios sentimientos.
La que escucha, bueno y malo, y la que no abre la boca.
La que ríe contigo, y la que llora cuando hace falta.
La que sigue ahí, después de todo, después de medio año igual.
La que lleva hablando contigo sin parar las 24 horas de cada día de estos últimos meses.
La que madrugaba para verte cada sábado.
La que buscaba tiempo para darte un beso antes de cada momento decisivo.
La que te enseñó, y a la que enseñaste.
La que te quitó el peso que llevabas encima.
La que soporta el peso que te corresponde.
La que no se rinde.
La que sueña en silencio.
La que te sigue queriendo de verdad.
La que se siente querida, día si día no.
La que no sabe si dejarlo todo.
La que no sabe si compensa.
La que dice que todo vale la pena si es a tu lado.
La que te libró de más de una.
La que hace más de lo que tú mismo sabes.
La que no se enfada.
La que perdona tres veces a la semana.
La que conserva arañazos tuyos en la espalda.
La que, tonta e irrefutablemente, sigue anteponiendo tus necesidades a las suyas.

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