
En una relacción no puedes ser obsesivo, ni destructivo, ni excesivamente pesado, porque como todo lo frágil, se rompe. El amor es el que tiene que poner los horarios y las reglas. Pero en ocasiones el tiempo es el que manda, entonces el amor queda en un segundo plano y todo lo importante se pierde; solo se queda el morbo de una relacción en vías de extinción.

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