viernes, 26 de noviembre de 2010

No estacionar, salida de sentimientos


El ser humano se empeña en poseer. Pone límites y reglas estúpidas a todo, para que luego otros las rompan. Promete y engaña, regala y roba, abraza y mata. Al ser humano se podría considerar como un cactus, un bonito cactus con bonitas flores; que cuando lo tocas te pinchas.
Y esque ahora mismo, muy poca gente entrega sin pedir nada a cambio. Ayudan sin tenerte anotado en una libretita de "favores pendientes" para reclamarte en algún momento de su vida. Y luego está ese otro tipo de gente que cree ayudarte cuando lo único que necesitas es alejarte del mundo, relajarte, una estufa calentita y un par de buenos libros con los que pasar el rato. O quizás una peli con alguien a quien en realidad quieras, donde esos silencios son del todo menos ásperos. Esa gente que cambia tus problemas, sí, pero que te genera otros peores; y lo más triste de todo es que te pone reglas; que si haz esto, que si esto no está bien... Cuando todos somos mayorcitos y sabemos perfectamente lo que queremos y lo que no.
E igual es por eso, por lo que la gente posee, para mandar en algo, tener el control, dominar, sentirse poderoso, pero no son más que simples cosas materiales que, al final de todo, se olvidan. Porque como dijo un tal Agustín Fernández Paz : "Cando me decato de como nos imos pasar por este mundo sen deixar rastro despois de levar unhas vidas estúpidas, comprendo con rabia que na vida o único que queda é o amor."

Muchos no entenderéis nada de esto, pero... Palabras claves, que vienen a decirnos que lo único que cuenta, son los sentimientos. Porque los materiales tarde o temprano los perdemos.

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