lunes, 7 de marzo de 2011

Cambios insignificantes

Ya no duele. Había creado una barrera infranqueable al dolor, no sufría más. Era rutina cada discusión y se había acostumbrado a esas miradas que fulminaban. Iba con su mejor intención y la rompían otra vez en mil y un pedazos. Imposible, causa perdida; pero el cariño no se iba. ¿Qué hacer? Aguantar. Como la misma imbécil que fue desde el primer día.

2 comentarios:

  1. acostumbrarse a discutir?
    no debería existir ese tipo de costumbre!
    muah

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  2. Todo el mundo tiene su límite, esa chica acabará por hartarse de verdad, y alguien la perderá sin darse cuenta.

    Un beso! :)

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